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El simbolismo pictórico de Santa Comba de Bande

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L a iglesia visigoda de Santa Comba, hemos de situarla en el concejo orensano de Bande, a unos 25 kilómetros, aproximadamente, de Celonova y a otros tantos de la frontera con Portugal, en un entorno –el valle del río Limia- jalonado de vestigios ancestrales, entre los que figuran dólmenes, castros y restos romanos, en las proximidades del embalse de las Conchas y dentro, así mismo, de ese carismático paralelo 42 en el que, según opinaba Juan García Atienza –autor que dedicó buena parte de su vida a recorrer incansablemente los caminos de esa España mágica y también templaria- se situarían los principales lugares de poder del mundo. Como la práctica totalidad de los templos visigodos que han sobrevivido, más o menos intactos, a nuestros días, en Santa Comba –Santa Columba- también destaca el cubículo central, sobresaliendo como un punto de inflexión que marcaría un eje imaginario sobre el que su planta con forma de cruz griega, es decir, de brazos iguales, extendería su influencia ...

Fragmentos de Patrimonio: nuestro puzzle histórico

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'Mirar el río hecho de tiempo y agua y recordar que el tiempo es otro río, saber que nos perdemos como el río y que los rostros pasan como el agua. Sentir que la vigilia es otro sueño que sueña no soñar y que la muerte que teme nuestra carne es esa muerte de cada noche, que se llama sueño...' [Jorge Luis Borges (1)] E n su momento, formaron parte de monasterios, cenobios, iglesias, fortificaciones e incluso palacios y casas civiles de prestigio venidas a menos con el tiempo y sus imprevisibles avatares. En la actualidad, muchas de esas piezas languidecen en solitario, reaprovechadas vulgarmente como relleno, sin orden ni concierto, en las fachadas de las casas de numerosos pueblos. Constituyen, aunque a priori no nos lo parezca, una parte sustancial de una historia perdida, cuya memoria permanece cada día más en el olvido. Muchas de ellas, son el fruto de saqueos ininterrumpidos, como los producidos a mediados del siglo XVIII, cuando la famosa Desamorti...

Ninfas y Donas del agua

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E n base a numerosas representaciones y alegorías, que aun de forma dispersa y fragmentada se pueden localizar, se podría afirmar que los canteros medievales, conscientemente o no, fueron no sólo profesionales que cincelaban en piedra unos motivos y una simbología previamente pactada con el mecenas en cuestión –cuya temática, comúnmente, iba encaminada a la evangelización, en lo que bien se podría considerar como el Catecismo pétreo del pueblo-, sino también, custodios y a la vez transmisores de las antiguas tradiciones. Unas tradiciones que, como se veía en la entrada anterior dedicada a unos curiosos personajes conocidos como Hombres Verdes , rendían culto a la Naturaleza y sus múltiples manifestaciones, las cuales constituían, de hecho, la base primordial de un universo cosmogónico y espiritual, cuyos antecedentes antediluvianos se remontaban, cuando menos, a la época paleolítica, periodo en el que las primeras manifestaciones artísticas se consignaban, por lo general, en lo má...

Hombres Verdes, Hombres Salvajes

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‘Los hombres del Neolítico no fueron, en absoluto, “hombres mono” primitivos, al igual que los de la alta Edad Media no fueron sólo seres piadosos e ingenuos…’ (1) L a grandiosidad de la Naturaleza, sus fuerzas elementales y su secreta Alquimia. Probablemente sea este el origen de esas misteriosas criaturas con las que los canteros medievales adornaron infinidad de templos y catedrales, cuya visión tanto nos llaman la atención, pues en numerosas ocasiones, solemos encontrárnoslas en los lugares más inverosímiles e insospechados: los denominados Hombres Verdes . Seres, generalmente de aspecto humano y en algunas ocasiones incluso burlón, que surgen de los tupidos escondrijos de un mundo netamente vegetal, testigo y a la vez custodio, de la opulencia, los misterios y las imprevisibles manifestaciones de la primigenia Diosa Madre. Un mundo perdido, metafóricamente hablando, lejano incluso en la memoria, al que también pertenecen otro tipo de seres, aparentemente similares, cuy...

Simbología y Heterodoxia en el Arte

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G eneralmente, no les prestamos atención. Entramos en los templos, atraídos por la magnificencia de unos estilos artísticos –el románico y el gótico, sobre todo, que por algo abundan en nuestra geografía- que nos motivan a buscar la estética artística en edificios que fueron promovidos y construidos hace cientos de años, por una mayoritaria explosión de Fe. Pero lejos de mover sólo montañas –como aquéllas que desmocharon los canteros a golpe de maza y escoplo para dar vida a la piedra en bruto-, la Fe es un paradigma existencial que se nutre de unos juicios y de unos valores, no siempre predispuestos a aceptar lo literal promulgado por la Palabra de la Ecclessia de Roma como única, real y verdadera exclusa que encamina los navíos del espíritu hacia el puerto de la Divinidad. Esto era algo que sabían esos canteros medievales que tan misteriosos nos parecen hoy en día; los mismos que, en un alarde de humildad, anteponían la Obra al Nombre y abonaban la tierra con el estiércol de su...

De Santa María de Moreruela a Santa María de la Horta

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L a iglesia de Santa María de la Horta, es otro de los numerosos templos destacables de la ciudad de Zamora. Como el resto, y a juzgar por los carteles explicativos, sus orígenes se remontan a un siglo, cuya característica principal, parece encajar perfectamente en un concepto moderno de lamentables consecuencias, que se ha convenido en denominar como burbuja inmobiliaria. Al menos, esa es la idea que acude a la mente, cuando se comienza a patear la ciudad, y sin importar el aspecto actual de sus elementos artísticos patrimoniales, se constata que prácticamente todos los templos, salvando alguna excepción, pertenecen al siglo XII. Quizás este detalle, no nos llame en exceso la atención, si tenemos en cuenta que la ciudad fue arrasada dos veces por los sarracenos, una de ellas, precisamente por Almanzor; pero tal vez nos resulte más atractivo para dar rienda suelta a la especulación, pensar en él, como en un siglo en el que comenzó a destacar la presencia de cruzados en la España de...

Marcas y graffiti de peregrino en la iglesia visigoda de San Pedro de la Nave

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N o deja de ser una gran verdad, que cuando se contempla uno de los pocos templos de origen visigodo que permanecen todavía en pie en cualquier lugar de la Península, se siente algo muy especial. Sobre todo, si el templo en cuestión, a pesar de no encontrarse en su ubicación original, continúa, no obstante, integrado en uno de los múltiples caminos jacobeos que, siguiendo una ancestral tradición, dirige al peregrino siempre hacia el Oeste , hacia el Ocaso , hacia ese misterioso Finis Terrae en el que, alegóricamente hablando, se sumerge el sol cada atardecer para, una vez revitalizado, volver a renacer al día siguiente, según antiguas crencias. Tal es el caso de este templo de San Pedro de la Nave, poco menos que milagrosamente salvado de perecer bajo las aguas, y enclavado actualmente en el pueblo de El Campillo, aproximadamente a dos kilómetros más allá, como digo, de su enclave original, que lo situaba en la orilla opuesta del río Esla. C omo parte de las escalas de ese ...