miércoles, 26 de enero de 2011

La capilla ascensional de Torres del Río: iglesia del Santo Sepulcro

Situada en el Camino de Santiago y dotada de planta y alzado atípicos, sorprende que la iglesia del Santo Sepulcro tardara en ser conocida por los estudiosos de la arquitectura medieval. Las sucintas referencias de historiadores locales del siglo XVII no se vieron seguidas por los habituales textos de viajeros y "anticuarios" de finales del siglo XIX...(1)

Resulta evidente que los tiempos han cambiado, y en la actualidad, ésta monumental joya arquitectónica que es la iglesia del Santo Sepulcro, situada en la pequeña localidad navarra de Torres del Río, constituye una referencia ineludible tanto para historiadores, como para peregrinos, turistas, curiosos, investigadores y amantes del Arte en general. Una iglesia sobre la que, dicho sea de paso, se cierne también el fantasma del shakesperiano aforismo basado en el ser o no ser de la autoría, emparejándola con la vecina iglesia de Santa María de Eunate, así como con la segoviana iglesia de la Vera Cruz, y como ellas, basada en el modelo de la Cúpula de la Roca o mezquita de Al-Aksá, en Jerusalén.
Nos encontramos, pues, ante un modelo arquitectónico netamente oriental, traído a la Península, es de suponer en buena lógica, por las órdenes militares que se aposentaron y combatieron aquí, en lo que bien se podría denominar como una prolongación de las Cruzadas. A éste respecto, resultan interesantes las aseveraciones de Juan García Atienza (2) quien, con relación a la presencia del Temple en Navarra, conjeturaba sobre la posibilidad de que hubiera una deliberada intención de hacer desaparecer los testimonios de sus enclaves en la región, entre otros motivos, seguramente por el grado de acercamiento que ésta tenía con Francia, donde se gestó y perpetró la disolución de la Orden.
Ahora bien, si controversia genera entre historiadores e investigadores la atribución de la autoría a tal o cuál orden, igual de importante y no menos controvertida, resulta la pregunta relativa al por qué del modelo, y el añadido implícito de para qué dicho modelo de edificación religiosa. En cuanto al modelo se refiere, tampoco Atienza parece andar excesivamente errado a priori, pues, alejándose, al menos temporalmente, de cualquier sutileza esotérica, deja entrever una opinión en modo alguno descabellada, alegando que respondía a una especie de homenaje a su sede central -daba por hecho la autoría templaria-; un homenaje y un modelo de arquitectura sagrada, que servía, a la vez de lugar de culto, también como lugar de reunión (página 51 de la mencionada obra). Y en cuanto a esto último, podríamos encontrar otro ejemplo de cierta relevancia, en la ermita soriana de San Saturio, enclavada sobre una formación rocosa donde abundan las cuevas, con una planta octogonal y un lugar para reuniones, denominado Sala o Capítulo de los Heros, lugar al que se accedía desde el monasterio templario de San Polo, hoy en día, constituido en propiedad particular.
De acuerdo, en principio, con un posible origen templario, otro extraordinario investigador, Rafael Alarcón Herrera (3), ofrece algunos datos relacionados, como es la magnífica talla del denominado Santo Cristo del Sepulcro, con corona real y suspendido con cuatro clavos de una cruz de brazos florenzados. Cristo con fama de muy milagrero, y comparable, en esencia, al famoso Cristo renano de la iglesia del Crucifijo, en Puente la Reina, y a otro Cristo, renano también, que se localiza en la ciudad palentina de Carrión de los Condes.
Porque si observamos con detenimiento esa cruz de brazos florenzados, no tardaremos en apreciar que en realidad se trata de una pata de oca encubierta, con todos los significandos que dicho símbolo entraña. Símbolo, desde luego, no desconocido para el Temple, ni tampoco para las sociedades de compañeros que trabajaban al servicio de la Orden. A tal respecto, me permito sugerir las consideraciones consignadas por Louis Charpentier, en una de sus obras más conocidas, hoy en día consideradas como un auténtico clásico: El misterio de Compostela (4).
[continúa]

(1) Javier Martínez de Aguirre/Leopoldo Gil Cornet: 'Torres del Río, iglesia del Santo Sepulcro', Colección Panorama Nº34, Gobierno de Navarra, Departamento de Cultura y Turismo-Institución Príncipe de Viana, año 2004.
(2) Juan García Atienza: 'El legado templario', Robin Book, S.L., 1991, página 117.
(3) Rafael Alarcón Herrera: 'La otra España del Temple', Editorial Martínez Roca, S.A., página 209.
(4) Louis Charpentier: 'El misterio de Compostela', Editorial Plaza & Janés.