miércoles, 16 de marzo de 2011

La Llave del Maestro de Agüero

Nadie sabe su nombre, ni tampoco su procedencia. No obstante, todos, o casi todos los interesados en el Arte Románico en general, lo conocen como el Maestro de Agüero y de San Juan de la Peña. Quizás las huellas más evidentes del paso de éste fantasma histórico, que dejó trás de sí innumerables maravillas, se localicen, especialmente, en Jaca, en Huesca y en esa emblemática región aragonesa conocida como las Cinco Villas.

Uno de los marcos más impresionantes donde éste Magister dejó amplias huellas de su sabiduría, se localiza, no obstante, en este pequeño pueblecito oscense, situado a la vera de los Mallos que llevan su nombre. Como los de Riglos, los Mayos de Agüero constituyen una extraordinaria formación rocosa, a la que el tiempo y la erosión han ido modelando gradualmente, dándoles la forma de caprichoso misterio y encanto que poseen en la actualidad.

Separada del pueblo, aproximadamente, un par de kilómetros y aislada en el monte, la iglesia de Santiago contiene, en sí misma, un impresionante conjunto artístico sobre el que caben realizar, cuando menos, docenas de especulaciones. Por ejemplo, al misterio de la elección del sitio, se aúnan preguntas como el por qué de sus dimensiones; y sobre todo, la causa de que se terminara el edificio deprisa y corriendo, alterando gravemente un proyecto que, a simple vista, se advierte grandioso.

Las principales señas de identidad de nuestro misterioso Magister, están ahí. A poco que se observe, se verá la Anunciación, en el tímpano de su portada principal, con idéntico gesto, el de San José, de consentida aquiesciencia o de aburrimiento, según se mire, igual a como se puede contemplar en otros muchos lugares, tanto de Huesca como de las Cinco Villas. El músico y la bailarina, vestida e incluso también cimbreado su cuerpo, mostrando los pechos en lo que hemos de suponer un baile espectacularmente sensual. El dragón que se muerde la cola, entre otros. Y junto a ellos, grabados sobre los sillares sin aparentemente orden ni concierto, una gran profusión de marcas de cantería, entre las que se incluye el curioso anagrama, que trae de cabeza a todos los investigadores: ANOLL.

Entre la gran variedad de marcas de cantería que se pueden localizar en los sillares de ésta iglesia de Santiago, y descartando muchas otras catalogadas, con todo merecimiento, de graffitis -incluida alguna estrella de cinco puntas-, llama poderosamente la atención la repetitividad y calidad, precisamente, del símbolo al que hacía referencia en la anterior entrada dedicada al monasterio jaqués de San Juan de la Peña y que, en mi opinión, constituye, con el ya mencionado epigrama de ANOLL, uno de los elementos que merecen mayor atención: la llave.

La llave, simbólicamente hablando, es un elemento asociado, evidentemente, al concepto inequívoco de apertura, de revelación. En el simbolismo cristiano, es una figura indiscutiblemente ligada con San Pedro, detentador de la llave que abre la puerta del Reino de los Cielos. ¿Qué pretendía, pues, señalar el cantero, al dejarla labrada en los sillares?. ¿Por qué su repetitividad, y dada ésta, por qué en diferentes posiciones?. Sobre la presencia de este símbolo, se me ocurre pensar la indicación de un secreto contenido en la iglesia; un secreto relacionado, tiendo a suponer, con la geometría sagrada o con algún elemento afín a ésta o mensaje contenido bien en la estructura del templo, bien en alguno de los diferentes elementos de su composición. Es posible que también, y de una manera figurada o simbólica, abra un camino; es decir, indique una dirección a seguir, supuestamente dirigida a los miembros gremiales.

[continúa]




6 comentarios:

  1. El problema, con estas marcas, es que muchas de ellas han sido "retocadas", por voluntariosos aficionados a "xoder la marrana".
    En estos muros, se mezclan marcas de peregrino, con grafitis de turistas gamberros, y con marcas de canteros medievales.
    Los modernos "marcadores", han actuado como los perros, pero en lugar de levantar la pata y "mear la esquina", para marcar su territorio, han tirado de cuchillo y dejado sus zarpas en la venerable piedra. Así, han desfigurado algunas marcas medievales, y han imitado malamente otras, para, en definitiva, no dejar a su paso nada de valor.
    ¿La marca ANOLL es auténticamente medieval? ¿Es acaso AÑO LL grabado por un bárbaro? ¿Es la firma de un Magister cantero, o de un estúpido gamberro?
    ¡Ay, que ya no podemos distinguir lo verdadero de lo adulterado!
    Y mientras, algunos autoproclamados "elefantes blancos" de la investigación, se apropian de la llave, la toman como signo de identidad, la personalizan... ¿La habrán inscrito en el Registro de la Propiedad Intelectual, para que ninguno más podamos utilizarla?
    Creo que voy a evocar, ritualmente, el espíritu del Magister de Agüero, para que se aparezca a tales indivíduos, gamberros y "elefantes blancos", y les de un buen susto.

    Salud y fraternidad.

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  2. No te falta razón, evidentemente, pues incluso el universo de las marcas de cantería se ha visto nefastamente adulturado, no sólo por los peregrinos que acudían al lugar, sino por multitud de gamberros cuya ignorancia queda patentemente demostrada. Ahora bien, independientemente del significado -hipotético, generalmente, por desgracia, lo reconozco- creo en la autenticidad de los dos símbolos que comento: la llave y el anagrama Anoll. Su repetitividad, en el caso de éste último, así como los lugares donde está situado (en algunos casos, inaccesible)me llevan a pensarlo, o al menos, a suponerlo. Dudo mucho, también, que un grafitero o un gamberro, incluso un peregrino, se entretuviera lo suficiente como para rozar la perfección, como puede ser el caso de la llave; y al igual que el anagrama, ésta también se encuentra situada en ocasiones, en lugares de difícil acceso sin una buena escalera. Aunque casos más raros se han dado, desde luego. Un ejemplo de ello, lo puedes encontrar en el interior del ábside del convento en ruinas (supuestamente templario) de San Pedro el Viejo. Irrecuperables, por desgracia, las pinturas que lo adornaban, pude comprobar y sacar testimonio gráfico de un símbolo-grafiti ejecutado con magistral precisión: un Indalo. Por lo demás, querido Magister, me encantaría esa posibilidad que sugieres con la aparición del homólogo de Agüero, te aseguro que no me aburriría en absoluto poder charlar con él. Un abrazo

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  3. Ahora si, jó!!! Nuevo intento de poner comentarios, por lo visto no llegan a su destino.

    Decía algo así, que al igual que Alkaest, creo que hay mucho retoque de marcas por caprichosillos aburridos. Al menos da la impresión que algunos anolls no están firmados con la misma pluma.

    Y decía también, que el magister tiene buen ojo con la gente, ha sido una gozada leer su descripción de los personajes, personajillos y elefantes blancos, je,je.

    Espero pueda servir de complemento a tu artículo el redactado en : http://saludyromanico.blogspot.com/2011/05/santiago-de-aguero-la-llave-de-bancio-y.html


    Bsos
    PD. Por cierto, por qué no cambias la estructura pa poner comentarios ...bonito.

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  4. Fallo mío, Barukiña. Si hacéis memoria, veréis que no sólo se trata de 'retoques' en algunas marcas, aunque reconozco que no me había percatado de esto en la de ANOLL. Recordar que dentro de la iglesia había un cuadro en el que venían expuestas todas las marcas localizadas en los sillares de la iglesia; estaban numerados, y si mal no recuerdo, a partir de las marcas del cuarenta y algo para arriba, estaban calificadas de graffitis o falsificaciones modernas. Entre ellas, uno de los tipos de pentalfas que se pueden visualizar en sus sillares. Como afirmo en el comentario que os he puesto en vuestra última entrada, creo que es una muy buena teoría y que posiblemente halláis encontrado la clave de un misterio milenario. Ahora bien, con el tema de la llave, como símbolo cantero, yo profundizaría mucho más. Hay que tener en cuenta que no es un símbolo exclusivo de este maestro de Agüero y que se localiza en otros lugares, en apariencia, lejos de su ámbito de actuación. Procuraré hacer con tiempo una reseña sobre dichos lugares. Otra diferencia observable y creo que a destacar, es la forma de la llave de Agüero y la de San Juan de la Peña. Son diametralmente distintas y hasta es posible que no se correspondan con el mismo magister y que la de San Juan de la Peña sea de un periodo posterior, quizás gótica (su tamaño es considerable) como la cercana capilla de San Adrián. Pero no deja de ser curioso la existencia de dicho símbolo en estos dos lugares. Por supuesto, recomiendo vuestra entrada, no sólo por su extraordinaria calidad, sino porque creo que marcará escuela en el futuro. Un abrazo

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  5. Respecto a esto de los "retoques", quiero puntualizar alguna cosilla por si sirve de interés. En los signos lapidarios hay que saber diferenciar entre signos de cantería y los graffiti. Los primeros, se subdividen en signos de identidad ( firma de cantero dado por su logia al alcanzar el grado de oficial o compañero) que servirían para establecer el volumen de su trabajo para así recibir el estipendio, y los signos utilitarios ( que marcaban la colocación de los sillares, posición, orden, etec). Los grafittis, serían sgnos o dibujos realizados por personas de paso, vagabundos, prisioneros, etec.
    También se ha de tener presente que este sistema de "marcaje" apuntaría al modo de ejecución, pues sólo parece que se efectuaba en el trabajo a destajo y que cuando por necesidades de la Fábrica se hacían "horas extras", estos sillares no se marcarían, lo que explica la convivencia de ambos sistemas en las construcciones que acostumbramos a ver.

    Salud y románico

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  6. Todas las opiniones son válidas y por supuesto respetables, Syr. Lo que está claro, es que detrás de este mundo canteril, hay un complejo universo de probabilidades, a cuál más apasionante y sutil. Independientemente del graffiti y de los posibles o probables retoques, existe todo un mundo interpretativo que va (dejando a un lado las marcas de carácter mágico, místico, cristiano, numérico o astrológico, más numerosas en mi opinión)desde aquellas que definen el estado social de los obreros (por ejemplo, la ballesta), a la nacionalidad (Barcelona sería una equis o cruz de San Andrés)de los obreros o incluso a las donaciones. A éste último signo pertenecerían, por ejemplo,y según Lampérez,las tijeras que se localizan en los sillares de algunos templos. ANOLL, por ejemplo, entra dentro del apartado de monogramas de Domínguez-Fontela, junto con algunos otros con los que nos hemos topado y que sin embargo no nos han parecido tan 'misteriosos'. El ser humano es grafitero por naturaleza y también manipulador, cuando no destructor sea a conciencia o por ignorancia. Y todo esto, en mi opinión, quedaba reflejado, a grosso modo, en la gran mayoría de templos y otros edificios: eran, aparte de un posible sistema de control del trabajo de los obreros, también una forma de expresión...En fin, hay tanto de lo que especular cuando se adentra uno en este mundo y tantas posibilidades que barajar, que se hace interminable. Pero repito, tu opinión me parece de lo más lógica y digna de tener en cuenta. Un abrazo

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