domingo, 14 de septiembre de 2014

Montserrat: una Magister Muri llamada Gaia


'No es el martillo el que deja perfectos los guijarros, sino el agua con su danza y su canción'.
[Rabindranath Tagore]
 
Alguien, muy acertadamente, rescató para el visitante esta frase del genial poeta hindú, Rabindranath Tagore, para describir y recordarle, allá, en los mágicos laberintos naturales del Monasterio de Piedra, que cuevas, cascadas y jardines conforman un perfecto ejemplo de lo que en lejanos países orientales, como Japón, denominan suiseki o arte de las piedras. En definitiva: arte creado por la Naturaleza. Un arte que, si bien ellos importaron de China hacia el siglo V, lleva desarrollándose sobre la faz del planeta desde que el mundo es mundo, pareciendo tener una fuerza y una magnitud sobresalientes, en lugares muy determinados, los cuales siempre han destacada por sus especiales características, actuando sobre la imaginación del hombre, como imanes difíciles de eludir. Uno de tales lugares, fuera de toda duda, es la montaña -y añado el calificativo de mágica, porque lo es- de Montserrat.
 
Tal vez fuera orientándose en el mencionado arte japonés del suiseki, o más probablemente, acudiendo a lugares como Montserrat, como el mayor genio de la arquitectura moderna, Antoni Gaudí, asumió el concepto de arquitectura orgánica, que habría de equilibrar la balanza armónica entre lo natural y lo artificial, como base fundamental de su idea creadora. Posiblemente antes que él, también los canteros que comenzaron a levantar las ermitas y el santuario en las postrimerías de ese siglo VII, nefastamente recordado por la invasión de los ejércitos musulmanes comandados por Tarik, tuvieran similares sensaciones y a la sombra de lugares tan significativos como el Cavall Bernat, los Encantats, la Roca Foradada, el Cap de Mort, el Gegant Encantat o el Gorro Frigi, entre otros, tuvieran el mejor manual de Arquitectura Sagrada que se pueda imaginar.
 
Como decía el gran filósofo francés, Paul Elouard: hay otros mundos, pero están en éste. Y entre esos mundos, figuran no sólo las ideas fantásticas de la inimitable Magister Gaia, sino también todas aquellas expresiones gráficas, simbólicas y totalmente incomprensibles legadas por culturas y civilizaciones pretéritas, muchas de las cuales sirvieron, por su universalidad, como fuentes de las que se nutrieron posteriormente los canteros medievales. Son, como diría la profesora titular de Prehistoria de la Universidad de Santiago de Compostela, Mar Llinares García, los lenguajes del silencio. Sirva esto, pues, como colofón para las futuras entradas de este blog.

4 comentarios:

  1. Hola! La montaña mágica, las formas, parece enteramente la cara de un elefante, es preciosa!!! Buena entrada, me gusta el enfoque que le has dado, porque no hay Magister como Gaia y aquí está presente a cada paso. Sabes, Montserrat es un pendiente que tengo y ya lo creo que está pendiente, hay que ir!
    Un beso.

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  2. Hola, bruja. Me alegra que te guste la entrada y el enfoque. Sabes, yo creo que el mundo de los canteros es demasiado extenso y apasionante y no se reduce tan sólo a etiquetar unas cuantas marcas. Es, pienso, un mundo lleno de influencias, de diversa índole y antigüedad, pero donde siempre está presente la Sabiduría de Gaia que muchos de ellos supieron entrever e imitar. Como conocedora de muchos lugares, habrás observado que muchas ermitas e iglesias románicas no rompen el paisaje donde se levantan, sino que, por el contrario, se amoldan y lo hacen mucho más atrayente aún si cabe. Hay lugares, como bien sabes, que son especiales. Montserrat (por eso tienes que ir y saborearlo) es uno de ellos. Y en efecto, el elefante es bien visible, pero junto a él, allá, en los Encantats, verás, con un poco de atención, muchas más formas conocidas. Forma parte de la leyenda del lugar y tienes que conocerla algún día. Siempre lo he dicho y lo diré y me alegra que lo compartas: no hay mejor Magister Murii que la propia Gaia. Un abrazo

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  3. Cierto es que hay sitios, simplemente impresionantes y masgestuosos, que con solo mirar, solo sientes y las palabras se van con el viento. Bueno tu si que sabes expresar todo esto, tienes una prosa preciosa. Y nos dejas a los lectores perdidos ensimismados en lugares que en muchos casos ni conocemos.

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  4. Hola, Minerva: hay lugares, que son sencillamente especiales, los cuales, independientemente de cómo podamos expresarnos después de verlos y estar en ellos el tiempo suficiente para escuchar su voz, dejan una profunda huella en el alma. Esto, lejos de ser una cuestión banal, como pueden pensar algunos, es una gran realidad. Y de hecho, los pueblos y civilizaciones que nos precedieron no se asentaron en sus cercanías de forma gratuita e impremeditada, sino porque realmente sentían el lugar y se beneficiaban de su poderosa influencia. Esto es Montserrat y su entorno: una catedral natural como la copa de un pino.
    Un abrazo

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